¿A quién pertenece un texto cuando lo escribe un “duende” en tu lugar?
Hace años escuché a Robert McKee contar una historia que me quedó grabada.
Un ejecutivo deja su trabajo para dedicarse a escribir guiones, pero no se le ocurre nada.
Un día, aparece un guion terminado en su escritorio. Lo vende. Funciona.
Luego aparece otro. Lo vende mejor. Llega el éxito, el Oscar, el dinero, las fiestas.
Pero él sigue sin escribir una sola línea: los guiones siguen “apareciendo”.
Al final descubre al verdadero autor: un pequeño duende que escribe de noche.
El tipo le ofrece de todo: coches, casas, mujeres, lo que quiera.
El duende solo pide una cosa: el crédito.
Y el tipo le suelta: “¡Ah, no seas cabrón…!”
Ahí está el quid, el ser o no ser, para los que somos autores.

- ¿Qué harías con el duende escritor?
> 1. Le darías el crédito.
> 2. No le darías el crédito nunca.
> 3. Dejas de recibirle el material.
La encuesta está en curso en LinkedIn.
Cuando termine, publicaré aquí los resultados finales (porcentajes de cada opción) y una breve lectura de lo que dicen sobre la autoría, los créditos y los escritores fantasma.